En realidad, del principio de mi vida recuerdo muy poco... no fue muy agradable. Veréis, sucedió que, al separarnos de mamá cuando teníamos unos 2 meses, no sé porqué, pero, de repente, nos metieron a mis hermanos y a mí en una jaula de cristal.
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Lo pasaba fatal... acostumbrado a tener espacio para correr y jugar con ellos, sin saber por qué, nos encontrábamos encarcelados. Pero eso no fue lo peor. |
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Poco a poco, todos mis hermanos eran sacados de la jaula. A veces venía alguien, nos miraba, señalaba a uno de nosotros, y cuando lo sacaban de allí ya no lo volvíamos a ver mas... Me gustaría saber si están bien, pero no tengo forma de hacerlo.
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Por último, me quedé solo en la jaula. Nadie me quería. ¿Es que era más feo que ellos? ¿Qué había hecho para estar encerrado?
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Pasaron las semanas, y los meses. Como podéis imaginar, estaba volviendome loco entre aquellas paredes de cristal, pero, mi suerte iva a cambiar pronto... |
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Una noche, me sacaron de la jaula y me llevaron a un sitio que no conocía. Había allí varias personas, pero preferí no hacerles mucho caso, y dedicarme a oler la zona.
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Aquellas personas me miraban y me sonreían, y me tocaban mucho... y como imaginaréis, yo tenía ganas de jugar con ellos después de estar casi 6 meses encerrado en aquella jaula. Así que, finalmente el hombre me cojió y me montó en algo que se movía (más tarde supe que era una cosa llamada "coche" y que sirve para ir de un sitio a otro).
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Así fue como llegué al que sería mi verdadero hogar. Y las cosas empezaron a mejorar
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